• Tatiana Ramos

Cómo comer en tiempos de COVID-19

Si algo ha venido a enseñar el COVID-19 es que los seres humanos tienen que aprender a elegir las batallas que quieren pelear. Y en los Estados Unidos, hay una guerra declarada contra la obesidad y con justa razón. El reporte científico Morbidity and Mortality Weekly reveló que la condición física prevalente en más de 60% de los casos hospitalizados con COVID-19 era precisamente la obesidad y 85% de los casos que requieren ser entubados, son personas con sobrepeso.


No es por gusto que una de las principales preocupaciones con la cuarentena ha sido, precisamente, el aumento en la talla. Y esa angustia está directamente asociada con el estrés que representa el cambio cardinal del estilo de vida y de las actividades diarias. Una de las reacciones de estrés más comunes es comer en exceso, y en particular el deseo por alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y grasas procesadas; para decirlo de manera simple: comida chatarra.


La guerra contra la obesidad es en extremo asimétrica y con demasiados frentes de lucha. Por una parte está la industria de la alimentación dividida entre los que quieren promover un cambio hacia alimentos más saludables y los que ven la comida como un negocio muy lucrativo. Por otro lado está el gobierno tratando de establecer lineamientos que den algún tipo de seguridad a los consumidores, pero sin alterar mucho los intereses de los grandes conglomerados como: laboratorios, productores agrícolas, y toda la cadena de distribución alimentaria incluyendo hasta los gigantes del fast food. El gobierno no la tiene fácil, la verdad. Simplemente no puede decirle a McDonald’s, “oye, ese desayuno con huevitos y panquecas tiene 67% de todas las calorías diarias recomendadas, además tiene 90% de toda la sal que se puede comer en un día”. Las autoridades sólo pueden pedirle que informe a la gente sobre esas cifras, para que el consumidor decida. Entonces le toca al consumidor -tercer contendiente de este batalla- aprender, reinventarse y poner de su parte para aumentar la consciencia alimentaria. Somos los David contra aquellos Goliat que ven en la obesidad un negocio de US$72 millardos.

El COVID-19 complica las cosas aún más: compras nerviosas para un encierro indefinido. La imposibilidad de elegir alimentos frescos. Recomendaciones sanitarias advirtiendo que hacer una dieta no era buena idea. Recomendaciones sanitarias diciendo que había que hacer dieta. Contradicciones a diestra y siniestra. Más enfermos. Y la ciencia estableciendo con claridad que los blancos de ataques son precisamente aquellos con problemas de diabetes tipo 1 y 2, personas con síndrome metabólico, hipertensos, y una lista dolorosa de afecciones directamente relacionadas con una alimentación inadecuada.

Como coach me preguntan frecuentemente qué hacer, considerando la cantidad de limitaciones que hay con esta pandemia. Aunque parezca imposible, esta pelea se puede ganar. Aquí te dejo el top 10 de recomendaciones para salir bien librados de este reto, sin importar qué tipo de dieta se siga. Sea keto, o paleo, o cualquier otra, estos son lineamientos para ganar salud.

1. Cocina en tu casa. Es un gran momento para aprender a cocinar, para que todos participen en una actividad que algunos amamos y otros han olvidado, pero que nos da muchísimas satisfacciones. Cocinar es un acto de amor con uno mismo.

2. Elimina los alimentos altamente procesados. Estos son los enemigos invisibles, llenos de ingredientes nocivos que terminan debilitando el sistema inmune.

3. Come alimentos con la menor cantidad de ingredientes. Por ejemplo una lata de atún debe tener no más de 3 o 4 ingredientes: agua (o aceite), atún y sal. Si empiezas a ver otros ingredientes, no lo compres.

4. Elige alimentos que no tengan calorías vacías. Por ejemplo un vaso de Coca-Cola, tiene cerca de 200 calorías, todas provenientes del azúcar y no aporta absolutamente ningún nutriente.

5. Mantente hidratado. La correcta hidratación evitar muchos males. Divide tu peso entre 16 y el resultado es el número de vasos de agua (de 8 oz.) que debes tomar.

6. Busca grasa buenas. No uses aceites vegetales, ni de canola, ni de soya, ni de maíz, tampoco la margarina. Son sumamente dañinos. Es mejor el aceite de coco, el de oliva y la mantequilla.

7. Aprende a leer las etiquetas. Esta es una de las mejores recomendaciones que te puedo dar. Aprender a leer las etiquetas nutricionales te será de gran ayuda para evitar comprar alimentos que no sean saludables.

8. Dile no al azúcar. Especialmente al azúcar añadido. No le temas al azúcar que viene de forma natural en los alimentos. Pero huye de los postres y dulces.

9. Opta por snacks saludables. Si eres de los que necesita picar algo entre comidas (aunque no es lo mejor) trata de comer semillas o nueces. Son ricas en zinc y nutrientes que suben las defensas.

10. Vitamina D. Para que la vitamina D se absorba correctamente necesitas comer alimentos ricos en grasas buenas, como el aguacate y el salmón. Necesitamos vitamina D para poder tener un sistema inmune fuerte.


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Tatiana Ramos

Coach de alimentación cetogénica.

IG @tatyketo

tatyketonocarbs@gmail.com

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Onda Positiva

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