Blanco - Reseña sobre el nuevo álbum de Ricardo Arjona


Es cierto que escuchamos más música hoy que antes. Es verdad que existen muchas avenidas que permiten esa posibilidad, los servicios de streaming sin ir más lejos. Pero también notamos como la gente escucha música mientras su atención esta puesta en otras cosas. La música vendría siendo la banda sonora de cualquier otra actividad. Es decir: "oímos música más no la escuchamos".


Sentarse a disfrutar de la música requiere de toda nuestra atención. Ir desglosando cada canción. Degustar sus sabores. Colgarse de cada palabras del que canta. Tratar de interpretar su significado. Surfear el vaivén de las dinámicas. Descubrir la entrada y salida de cada instrumento. Leer en la ficha técnica quién tocó qué… Muchachos, si no lo hacen, no saben de lo que se pierden.


Un buen día decidí no permitir que me absorbiera ese conjuro. Sigue sin haber mayor placer para mí que encontrar el disco de algún artista que me interese, apagar el mundo exterior y sentarme a disfrutar el viaje que propone. Toda esta cháchara introductoria, es para comentar que eso fue precisamente lo que hice con el ultimo disco de Ricardo Arjona, que lleva por título Blanco y sobre el cual aquí expreso mi opinión.


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Blanco es el primer álbum de un proyecto de dos discos. El segundo, como es de imaginar, se llama Negro y no ha salido al mercado todavía. Así que nos enfocaremos en el que sí.

Me serví una copa de vino. Me acomodé en mi silla, subí los pies al escritorio y puse a sonar la primera canción: “Vivir Por Morir”. Antes había escuchado a Arjona anunciar que el disco fue grabado en los estudios de Abbey Road en Londres y que tenía un corte sesentero. Mi expectativa estaba en descubrir si el hombre había logrado esas texturas.

Cuando se escucha a Ricardo Arjona, se sabe que a estas alturas de su carrera es muy difícil que nos sorprenda, no como lo hizo al principio de la misma. Esto es absolutamente normal, pues les ocurre a todos los artistas que han gozado de una carrera longeva. Uno acude a ellos por su consistencia, a ver qué se les ocurrió ahora.


Fue mi sorpresa descubrir que en efecto, el disco tiene una vibra vintage que lo hace muy distinto a sus trabajos anteriores. En términos sonoros: guitarras eléctricas con distorsiones medianas, baterías de sonido sesentero como si hubiesen usado la de Ringo Starr de aquellos días, grabada y mezclada con tecnología de hoy. Bajos precisos. Coros femeninos aportando un toque soul maravilloso. Sección de vientos. Piano percusivo al que se le siente el polvo. Ciertamente el álbum sufre un poco de lo que padecen todos los discos modernos y es esa necesidad necia de comprimir todo hasta el tuétano con la intención de que suene “duro”, sacrificando las dinámicas en el proceso, las cuales son lo más emocionante de la música. ¡Señores! ¡Lo más importante es que suene bien, no "duro"! (fuerte) En fin. Eso no es culpa de Arjona sino de los ingenieros.


En términos de composición, también quedé gratamente sorprendido. A través de los años fui reconociendo las fórmulas armónicas en las escalas de Arjona. Su paso de 5ta para 3era para 7ma menor, era habitual en sus canciones. Pero no en Blanco. En alguna entrevista lo escuché decir lo importante que era para un compositor tocar canciones de otros, para así poder enriquecer la calidad armónica a la hora de componer las propias. Creo que en este disco es donde más se nota ese enriquecimiento. Que sí, que hay lugares comunes, pero es natural que así sea. Ningún artista puede reinventarse a sí mismo por completo, además, nosotros como audiencia, tampoco lo queremos.


Luego están las letras. El mejor cantautor, para mí, es aquel que hace cada línea lo suficientemente interesante, como para hacer esperar con ansias lo que dirá la siguiente. Con Arjona se me había desinflado el globo un poco con proyectos anteriores, y podría enumerar las veces que algunas de sus frases me parecieron ripios o forzadas, pero dejaré eso para los "hacedores de memes" que en su vida han escrito una canción.

En este disco, Arjona volvió a lograr que lo siguiera. Que le prestara atención. También encontré la balada romántica de piano seductor con alguna frase trillada, pero fue otra grata sorpresa descubrir que las mismas las contaba desde un ángulo distinto, alejándose un poco de las típicas canciones del género. “El Invisible”, “Sobrevivirás”, “Hacer Patria” las encontré interesantes, redondas, me gustaron... La magia real la encontré en “Tarot”, “Ella Baila Sola”, “El Blues de la Notoriedad” o “Mamá de Moises”. Ese es el Arjona que yo conozco, sigo y defiendo a capa y espada de los criticones de esquina. !Como si un tipo que tiene 30 años de carrera exitosa y que hace lo que mejor le parece necesitara de mi defensa!


El arte y el diseño son en blanco y negro. Vemos a Arjona en las fotos o videos caminando por las calles nubladas de Londres con traje y corbata o cantando con su banda dentro del estudio de Abbey Road, y funciona. Algunos artistas desconocen la importancia de una buena portada y una paleta de colores que acompañe a las melodías. Hoy en día, una portada no es más que un recuadro en un playlist en una plataforma de streaming. La realidad es que debe ser más que eso. El arte de un álbum debe crear una atmosfera, un contexto, debe colorear la página web del artista y sus redes. Arjona y su equipo de Metamorfosis lo consiguen. Te transportan a su mundo. Te llevan de viaje. Uno siente que debe ir pronto a conocer Londres.


Arjona ya ganó en independencia. Logró lo que todo artista desea: decir lo que quiere como quiere sin que ejecutivos en traje pretendan refutarlo. Nada muestra más esta realidad que la manera cómo ha promocionado el disco. “Sesiones de autor” llama a los videos que ha hecho, contando la historia de cada una de las canciones desde su estudio de grabación, ofreciéndonos una mirada dentro de todo el proceso creativo detrás del proyecto, lo cual, ya verá usted, se convertirá en herramienta para todo aquel cantautor que quiera hablar de su proyecto. Pienso copiármelo por completo, voy avisando.


¿Ya dije que el mejor autor para mi es el que me hace esperar su próxima frase? Bueno, Arjona logró que esperara su próximo disco mirando las manecillas del reloj.

Por ahora, una vez más mi consejo es que separen una hora de su tiempo y en vez de mirar en Instagram cuantos pares son tres moscas, se sirvan una copa de vino, suban los pies sobre la mesa (o la otomana si prefieren), dejen al mundo ahí fuera y escuchen el disco completo de Ricardo Arjona. Me agradecen luego.


Jeremias Lawson es cantautor, escritor, podcaster, Dj y director general de Onda Positiva. Es en esta emisora online donde hace un programa dedicado a la música de autor los lunes a las 8 p.m. llamado El Rincón del Cantautor, y los martes a las 5 p.m., junto con Gabriela Longa, conduce el podcast: Según Nosotros.

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